Las plagas del mango y las soluciones que propone la ciencia
El mango es una de las frutas tropicales más apreciadas y comercializadas en el mundo, pero su cultivo enfrenta un desafío constante: las plagas. Insectos como la mosca de la fruta (Bactrocera dorsalis), el barrenador del tallo (Prodenia litura) y las cochinillas pueden afectar significativamente la productividad, la calidad del fruto y la rentabilidad de los huertos. Por ello, científicos y agrónomos trabajan desde hace décadas en estrategias para prevenir y controlar estas amenazas de manera sostenible.
Entre las plagas más problemáticas se encuentra la mosca de la fruta, que deposita sus huevos en la pulpa del mango, provocando que el fruto se pudra antes de llegar al mercado. Las cochinillas y pulgones también representan un riesgo, alimentándose de la savia y debilitando los árboles, además de transmitir virus y hongos que afectan a la producción. Los barrenadores del tallo, por su parte, perforan la madera y reducen la capacidad de los árboles para transportar nutrientes, generando pérdida de frutos y retraso en el crecimiento.
El mango y la investigación ha mostrado que el control de plagas no depende únicamente de pesticidas. Técnicas integradas como el manejo integrado de plagas (MIP) combinan el monitoreo constante, trampas, control biológico y prácticas culturales para reducir la incidencia de insectos sin dañar el ecosistema ni la calidad del fruto. Por ejemplo, la liberación de enemigos naturales, como avispas parasitoides que atacan las larvas de la mosca de la fruta, ha demostrado ser efectiva en varios países productores.
Otras soluciones incluyen la selección de variedades menos susceptibles a ciertas plagas, la poda estratégica para mejorar la ventilación y la exposición al sol, así como la eliminación de frutos caídos que podrían servir de criadero para insectos. La investigación también explora cómo el clima y la humedad influyen en la proliferación de plagas, lo que permite diseñar calendarios de riego y cosecha que reduzcan el riesgo de infestación.
El uso de bioinsecticidas y productos basados en compuestos naturales está ganando terreno como alternativa a los químicos convencionales, con beneficios tanto para el medio ambiente como para la seguridad alimentaria. Gracias a estos enfoques, los agricultores pueden proteger sus cultivos de manera más sostenible y eficiente.
Las plagas representan un desafío permanente para la producción de mango, pero la combinación de control biológico, manejo integrado y prácticas agronómicas innovadoras permite reducir sus efectos.
