La investigación genética del mango abre nuevas vías para mejorar su cultivo

La investigación genética del mango está avanzando gracias a nuevas técnicas de secuenciación que permiten conocer con un nivel de detalle cada vez mayor el ADN de Mangifera indica. Estos trabajos buscan comprender la diversidad existente entre variedades y proporcionar nuevas herramientas para la conservación y la mejora de uno de los principales cultivos frutales tropicales.

Durante años, estudiar genéticamente el mango ha supuesto un reto. La especie presenta una elevada heterocigosidad y los programas tradicionales de mejora se encuentran condicionados, entre otros factores, por el largo periodo juvenil de los árboles. Sin embargo, los avances en secuenciación genómica, mapas genéticos, pangenómica y análisis de grandes poblaciones están ampliando las posibilidades de investigación.

Del genoma del mango al pangenoma

Uno de los avances recientes más relevantes se produjo con la obtención de una secuencia genómica de alta calidad de la variedad india Alphonso. Un estudio publicado en 2025 desarrolló un ensamblaje del genoma resuelto por haplotipos y de telómero a telómero (T2T), es decir, con un nivel de continuidad considerablemente superior al de referencias anteriores.

Los investigadores obtuvieron dos ensamblajes de aproximadamente 346,22 y 347,59 millones de pares de bases. Los datos genómicos asociados al proyecto están depositados en el National Center for Biotechnology Information (NCBI), donde la especie aparece registrada con 20 cromosomas en los ensamblajes correspondientes.

Este trabajo sirvió además como base para construir un pangenoma del mango mediante la integración de diferentes genomas. A diferencia de utilizar únicamente el ADN de una variedad como referencia, un pangenoma permite representar una proporción mayor de la diversidad genética presente dentro de una especie.

Los investigadores comprobaron que la elección del genoma utilizado como referencia puede modificar de forma considerable los resultados obtenidos al identificar variantes genéticas, especialmente las denominadas variaciones estructurales. El pangenoma consiguió capturar una diversidad mayor y reducir algunos de los sesgos asociados al empleo de un único genoma de referencia.

Conocer la diversidad genética de las variedades

La genética también permite investigar las relaciones existentes entre diferentes mangos. El Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA-ARS) lleva años trabajando con colecciones de germoplasma y marcadores moleculares para estudiar esta diversidad.

Uno de sus proyectos utilizó más de un millar de marcadores SNP —variaciones de una sola posición del ADN— para elaborar mapas genéticos del mango. Este tipo de información ayuda a caracterizar las colecciones de germoplasma y a determinar las relaciones genéticas existentes entre distintos ejemplares.

Más recientemente, una investigación publicada en 2025 y recogida por el USDA utilizó estudios de asociación de genoma completo para analizar la poliembrionía en Mangifera indica. Los investigadores identificaron una región genética conservada evolutivamente asociada con este carácter reproductivo.

La conservación de esta diversidad tiene además una importancia estratégica. Las colecciones de germoplasma mantienen variedades y materiales genéticos que pueden contener características de interés para futuros programas de mejora.

Genética para afrontar los retos del cultivo

Las aplicaciones potenciales de estos avances van más allá de reconstruir la historia genética del mango. Una revisión científica sobre genómica y mejora genética de esta especie señala diversos desafíos que afronta actualmente su producción, entre ellos la antracnosis, la malformación del mango, la alternancia en la producción, el bajo cuajado, la calidad de los frutos, su corta vida poscosecha y la adaptación al cambio climático.

Disponer de mejores referencias genómicas puede facilitar la búsqueda de genes y regiones del ADN relacionadas con características agronómicas de interés. Esto no significa que conocer el genoma permita obtener inmediatamente nuevas variedades, pero sí proporciona herramientas con las que orientar los programas de selección y mejora.

La tendencia actual apunta además hacia la combinación de pangenómica, genética cuantitativa, técnicas multiómicas, fenotipado y aprendizaje automático. La integración de estas tecnologías podría acelerar la identificación de características interesantes y ayudar a desarrollar variedades mejor adaptadas a diferentes condiciones ambientales.

El mango ha pasado así de disponer de recursos genómicos relativamente limitados a contar con secuencias de gran calidad y nuevas herramientas para estudiar su diversidad. La investigación del mango entra de esta forma en una etapa en la que conocer su ADN puede resultar fundamental tanto para conservar su patrimonio genético como para afrontar los desafíos futuros de su cultivo.

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